La marcha eterna en Santo Domingo
Un afiche publicitario sobre olimpiadas muestra a la escultura de David, hecha por Miguel Angel, completamente obeso. Debajo una leyenda dice: “no moverse engorda”. Por tal razón, y sobre todo si es que uno se encuentra en el Caribe, quedarse quieto es de locos. Si sabemos que las playas de esta zona del planeta emulan los campos elíseos debemos de investigar todos los rincones posibles. Es de rigor aprovechar los beneficios conseguidos con un vuelo barato. Santo Domingo también tiene playas maravillosas para explorar. Como parte de República Dominicana, la cual tiene un aproximado de quinientos kilómetros de hermosas playas, Santo Domingo tiene verdaderos paraísos de arena blanca. Algunas se erigen como los escapes precisos de algunas parejas, ya que algunas prácticamente no son visitadas y se hallan en estado natural, sin ningún signo de comercialización, ni tiendas, ni vendedores. Otras sí son muy populares y congregan a grandes masas sedientas de sol y mar. Las chicas en bikini desfilan, dándole un espectáculo agradable a los solteros. Si el tramo de un viaje por las playas empieza en Santo Domingo y luego en dirección oriente, podremos pasar por la playa Boca Chica. Viajando en coche (ya sea autobús, taxi o si se ha alquilado un coche) se puede llegar en media hora por una autopista flanqueada de palmeras. Boca Chica posee una playa hermosa y sobre todo muy popular. Los niños pueden divertirse a su antojo y no hay que preocuparse demasiado en vigilarlos, ya que las aguas de esta playa carecen de tramos profundos. Es como una poza natural, pero las aguas circulan constantemente. Esta particularidad, además del agradable trato de la gente, sus restaurantes y el buen ambiente, hacen que esta playa sea una de las más visitadas por turistas de todos los países. Inclusive, y como dato curioso, puede que llegue a un restaurante y sea atendido por un ruso, por un italiano o por un alemán. Esto se debe a que algunos turistas, maravillados con los placeres de esta playa paradisíaca, decidieron radicar ahí mismo, y para su manutención crearon distintos negocios en donde ofrecen detalles particulares de su país natal. Es un conglomerado de culturas. Y por supuesto, el atardecer se vuelve una especie de ritual silencioso. Muchos dejan de hacer sus cosas solo por ver al sol ocultarse. Las conversaciones se van deteniendo y el sol es el protagonista de la tarde hasta que termina de ocultarse. Ya en la noche, los bares y discotecas emergen, llevándose el papel estelar hasta que el sol vuelva a salir al día siguiente. Si desea puede pasar unos días aquí, pero es probable que las vacaciones no duren muchos días y lo mejor es seguir rumbo al oriente, para conocer otros lugares dominicanos. De tal modo, a menos de veinte minutos, hay otros pueblos de grandes atractivos turísticos: Guayacanes y Juan Dolio. Claro que, la particularidad es que no son playas populares y más que nada se parecen a un oasis. Son pocos los que vienen en comparación con Boca Chica, y algunos prefieren sus playas por la tranquilidad que ofrecen, lejos del trajín. Pero hay que tener cuidado si es que quiere pasar una tarde agradable. Aunque suene gracioso, puede experimentar un desagradable episodio newtoniano si no guarda distancia adecuada de los cocoteros. No querrá pasar el resto de su estancia en el Caribe con una protuberancia en el occipital.
Dominicus y Bavahibe son dos hermosas playas en cuyo territorio la industria turística se ha desarrollado rápidamente. Algunos visionarios de los negocios ofrecen a los visitantes prácticas deportivas en el agua, como el esquí acuático o el buceo. Los hoteles se caracterizan por su infraestructura original. No es complicado llegar a estas dos playas. Simplemente se debe viajar a La Romana, una ciudad fresca, siguiendo la ruta del este, más allá de San Pedro de Macorís. Por otro lado, no hay que temer en la socialización con la gente del lugar. Hablar con lugareños es una oportunidad a escuchar recomendaciones valiosas. Por ejemplo, algunos hombres que viven de la pesca, ofrecen sus embarcaciones para llevar a los visitantes a un lugar llamado Saona. Se trata de una pequeña isla con hermosas playas en todo su perímetro. Al estar fuera de tierra continental, tiene menor cantidad de visitas y es lugar apropiado para parejas que buscan momentos románticos en un lugar casi deshabitado. La isla Catalina tiene las mismas características de ensoñación vacacional. Lo mejor es que para llegar, se puede pactar una cantidad adecuada como pago por el viaje, beneficiosa para el visitante como para el lugareño. Siguiendo la senda oriental otras playas de fama mundial aguardan a los visitantes. Punta Cana es una de ellas. Se le considera un cabo oriental del país dominicano. Si su meta es llegar directamente a este hermoso lugar, puede llegar en avión al aeródromo de la ciudad. Este cabo se encuentra en la provincia llamada La Altagracia, pero en sí, la misma Punta Cana está compuesta por varias playas. Estas son Macao, Bávaro, Ubero Alto, y el Cortecito. Otras de las playas en el lugar con Cabeza de Toro, Ruanillo, Cabo Engaño, Juanillo y la misma Punta Cana. Las características de estas playas son muy agradables. Guardan similitud entre sí por su fina consistencia y por el color blanco. Por otro lado, el agua de estas playas es diferente a la que se encuentra en las costas del Caribe Sur. Es de un azul orientado hacia el verde, y por su tendencia transparente, pueden verse en algunos lugares la afloración de algas. Además, es más sencillo encontrar zonas profundas para nadar, y las aguas son menos tranquilas. No deben esperarse cambios climáticos significativos en la zona; casi siempre la temperatura se mantiene en los veintiséis grados centígrados. Ello sólo como promedio anual, sin embargo, en los meses de verano, cuando las playas de Punta Cana reciben más visitas, la temperatura aumenta de manera considerable hasta los treinta y dos grados. En los meses invernales no llega a descender de los veinte grados. Hay gran variedad de atractivos en las playas de Punta Cana y basta una caminata para descubrirlos. El centro acuático alberga unos cuantos delfines entrenados, y cuyas acrobacias son un gran espectáculo para los más pequeños. Luego de la caminata puede darse un descanso en cualquiera de los abundantes y prestigiosos hoteles de toda Punta Cana. Los más renombrados, por su comodidad y precios justos, son el Meliá, el Barceló, Iberostar, Riu y también el Catalonia Bávaro Resort. Casi todos ellos han surgido producto de inversiones privadas de negociantes españoles. Y es que, República Dominica se ha hecho de un nombre significativo en el mundo del turismo. Su producción en este rubro genera gran cantidad de divisas para el país. La zona de Punta Cana alienta tan significativo avance (en general, se invierten mil quinientos millones de dólares en turismo) por sus extensos treinta y cinco kilómetros de playas.
Continuando con el recorrido rumbo al este, y orientándose un poco hacia el norte, uno puede optar por visitar Samaná. Se trata de una península famosa por ser el lugar adecuado para varios deportes acuáticos. Muchos aprovechan las aguas tranquilas y el viento agradable para recorrer el litoral en velero. El descanso puede tomarse en cualquiera de las playas más encantadoras de la bahía de Samaná, como por ejemplo Los Cacao, Playa Rincón o Las Galeras. Tienen estas playas como punto fuerte, el estar alejadas de zonas muy pobladas y se convierten como otras playas caribeñas ya mencionadas, en el lugar ideal para parejas, jóvenes y no tan jóvenes. Si no desea alejarse mucho de la civilización, pero sin embargo quiere mantener el ambiente íntimo de una playa deshabitada, puede visitar las Terrenas. Tiene las mismas características que Las Galeras o Los Cacao, con la diferencia que aquí sí pueden encontrarse hospedajes, no necesariamente lujosos hoteles, sino hospicios pertenecientes a visitantes que decidieron quedarse a vivir en el Caribe por sus agradables beneficios.
Una vez que ya se ha abandonado la senda del Noreste de Santo Domingo, se llega de lleno a la zona Norte. Aquí hay que sumar a las playas recorridas otros ciento veinticinco kilómetros más de agradable litoral. No es de extrañar que lo único que pueda verse siempre en lugares caribeños sea el mar. Las aguas de estos lugares en general llaman a la calma y al desenfado. Es el lugar apropiado para sentirse libre y disfrutar de la vida sin tapujos. Las agencias de viajes, concientes de las necesidades de las personas acostumbradas y encerradas por lo urbano están contacto con las líneas aéreas para conseguir vuelos baratos al Caribe. Entre los ofrecimientos de viaje destaca Santo Domingo, y en especial algunos lugares de esta zona norteña como es Playa Dorada. Catorce lujosos hospedajes dan vida a un centro de turismo impresionante y destinado al relajamiento y a la diversión. Este lugar paradisíaco, adornado de exótica flora, tiene como cartas de presentación playas bellísimas, que se diferencian de las del Este por tener la arena con un matiz dorado. No hay grandes corrientes, lo cual provoca escaso oleaje. Ahora bien, en el mismo litoral norteño pueden encontrarse playas que, además de ser visitadas por gran cantidad de turistas, son las favoritas de los naturales del lugar. Por ejemplo, los pueblos de Cabarete y de Sosúa, reciben en sus playas a gran cantidad de compatriotas de República Dominicana. Si se desea participar, o tan sólo ver un espectacular campeonato de veleros, el lugar apropiado es precisamente Cabarete. Las aguas que tiene entre la laguna y la bahía, hacen propicio el lugar para la competencia. Claro que los conocedores deben esperar el momento en que los vientos sean los más apropiados. Para completar el recorrido norteño y si desea retirarse del lugar con la satisfacción de haber pasado por la mayor cantidad de playas posibles, es de carácter obligatorio visitar Costambar, La Hermanita, Long Beach y Punta Rusia. Con ello se tendrá suficiente para contar a los amigos. Y si lo deseara, contacte siempre con los lugareños sobre otras zonas no mencionadas aquí. De existir, aseguramos que le darán muchas ganas de compartir esos hermosos parajes.
La ruta del sur ofrece agradables opciones para los que aman los deportes acuáticos. Así es, los sureños de Santo Domingo saben muy bien que, por los vientos de su litoral, las playas con apropiadas para la práctica de un deporte conocido como Windsurf. Como se puede denotar si se sabe un poco de inglés, se trata de maniobrar una tabla no sólo con el movimiento de las piernas y caderas, sino también con una vela instalada encima de la tabla. Una vez en el sur, orientarse un poco al este resulta muy conveniente ya que podrán encontrarse playa de gran valor para el turista. ¿Qué otra cosa imaginaría usted si escucha que por aquí hay una playa llamada Paraíso? Las palabras sobran. Sin embargo, es importante describir las características de otra playa del lugar sureste, llamada San Rafael. Esta playa recibe el agua que desciende desde las montañas, produciéndose una suerte de poza de aguas poco profundas y de mucho agrado para quienes no desean el oleaje que generalmente tiene el mar abierto. Quemaditos es otra playa de la zona, y puede encontrarse entre la arena, gran cantidad de piedrecillas de poca resistencia por la salinidad. Si su búsqueda de playas dominicanas sigue siendo rigurosa, le faltaría conocer entonces playas como Cabo Rojo, Playa Larga y La Águilas; todas ellas parajes exóticos que nunca olvidará.