Las Bahamas y sus 700 islas caribeñas
Las ofertas de vacaciones en el Caribe pueden ser muy tentativas y de hecho, pueden acelerar el proceso de solicitud de vacaciones en el trabajo. Basta con ver cualquier foto de una de sus paradisíacas playas para quedar boquiabierto y más ahora que la tecnología en cámaras digitales permite una gran resolución. Eso me pasó hace unos años cuando vi una foto del mágico archipiélago conocido como las Bahamas. Inmediatamente supe que era ahí donde quería ir. En efecto, esta conformación de casi 700 unidades de islas e islotes, es uno de los rincones más bellos del mundo. La capital, Nassau, presenta una belleza excelsa en aguas cristalinas, una orilla casi pulida y vegetación arbórea por donde se mire. Además, Nassau esta labrada en historia, conserva aun sus fuertes coloniales, sus mansiones y catedrales, construcciones entre las que destaca la Escalinata de la Reina que se convierte en un gran mirador una vez que hayamos salvado sus 66 peldaños.
Cerca de Nassau tenemos un islote llamado Blue Lagoon Island que recomiendo mucho pues en el se puede realizar una de las actividades más gratificantes de la zona, sobretodo si viaja usted en compañía de sus hijos. Me refiero a la interacción con los delfines de la isla. En efecto, estos adorables mamíferos, muy sociables además, nos acompañan durante todo el trayecto, incluso podemos bajar a bucear y nadar con ellos, podemos acariciarlos, escuchar sus apacibles sonidos y sentir esas hermosas vibraciones, casi mágicas. Mi hijo disfrutó mucho de esta actividad en la que pasamos casi cuatro horas. Luego tuve toda una tarde para mí ya que el servicio de cuidado de niños de mi hotel me permitió marchar solo a Paradise Island, también muy cerca de Nassau y de hecho conectado a la capital mediante dos largos puentes de 180 metros. Esta isla parece diseñada a la medida para el turismo, casi no existen residencias, a diferencia de los comercios que proliferan en sus más de 200 hectáreas. Las horas vuelan entre los bares, tiendas y casinos que uno visita. Los resorts son bastante confortables, uno puede tomar un buen masaje y un día completo de spa. Si esto no es suficiente para distenderse, la isla dispone de un enorme campo de golf, una actividad bastante recomendable. Cuando visité el acuario de la ciudad, recordé a los delfines y también que no viajaba solo y debía regresar. El tiempo parece detenerse en las Bahamas.
Ese día se me fue volando y al día siguiente planeé algunas actividades más junto a mi hijo. Existen muchas opciones para elegir el divertimento con la familia. En este caso elegí montar a caballo por la playa. Con mis 88 kilos de peso, apenas quedé a dos puntos de quedarme fuera pues el límite de jinete es de 90 kilos. Mi hijo también calificó pues el mínimo es para niños de nueve años. Por 85 dólares por persona se puede hacer un recorrido por las playas, una actividad muy gratificante para empezar la mañana. Aire puro, aguas cristalinas, dóciles caballos y mi hijo. No se me ocurre nada mejor.