Indudablemente que un viaje al Caribe debe estar signado por las playas, esas mañanas de radiante sol, esos almuerzos a orillas del mar y ese atardecer tomados de la mano de nuestra pareja. Eso diríamos si aún no hemos pisado estos territorios, pero una vez allá, veremos que nos faltan minutos y hasta horas para cubrir la cuota de diversión mínima que debe tener todo viaje. No olvidemos que la noche caribeña se presenta con todo un abanico de posibilidades para todos los gustos. Echemos una pequeña ojeada a lo que la noche caribeña nos propone y tomemos un viaje a Cuba como epicentro momentáneo del zamacón de diversión que nos espera. Podemos empezar por el Habana Café, como para ir calentando motores. Este local lo podemos catalogar como un pub donde se puede ordenar algún aperitivo o trago que encienda la chispa inicial de la noche y podemos acompañarlo con alguna vianda ligera. El Habana Café nos agasaja con espectáculos bien pensándos como coreografías de bailarines exóticos que lanzan llamas cruzadas e incluso se preocupan en que sus clientes aprendan a bailar los ritmos latinos, ofreciéndonos lecciones gratuitas del baile llamado Salsa. La música esa variada en este local, pero si usted es más rígido y exquisito en sus gustos, le recomendamos que pase al segundo párrafo.
Bienvenidos al Jazz Café, siempre ubicado en La Habana, este local nos ofrece todo lo que un erudito de la música busca. Media luz y música de salón nos reciben en un ambiente rojizo empapado en excelsas notas de jazz. En efecto, en este local podemos escuchar la mejor selección de esta música en todas sus vertientes, desde el tradicional jazz hasta el Latin Jazz pasando por el Free y Be-bop. Ciertamente no encontraremos al clon de Miles Davis aquí, pero el talento lo ponen músicos de la isla con sus presentaciones en vivo y grandes improvisaciones que son matizadas con pausas en que atrevidos ritmos Lounge se acercan a nuestras mesas. Como es obvio, podemos acompañar estas escenas con un excelente trago, un buen whiskey quizá y así vamos quedando listos para la noche de discoteca que muy probablemente nos aguarde en los próximos minutos.
Me parece ver una luz allá al fondo y casualmente veo que la gente se dirige a esa dirección, como atraídos por esas extrañas luces. Sí, tiene que ser aquel, el local que todo el mundo comentaba durante el viaje. Es el palacio de la Rumba Disco, uno de los mejores lugares para poner en práctica los ritmos latinos que aprendimos durante nuestra estancia en la isla. En efecto, una descarga de Salsa y Reggaeton se encargará de desafiar la flexibilidad de nuestras caderas bajo una gran iluminación, luces multicolores acompañaran nuestros movimientos, marcando nuestro ritmo. Sin embargo, el DJ de la discoteca muestra clemencia e interpola sabiamente ritmos menos demandantes, suena algo e pop de los 90’s y de los 80’s que nos permiten recuperar el aliento antes de ser envueltos por una Batukada, bien empalmada con un set de música electrónica. Nadie se puede quejar, la noche esta hecha.
MERENGUE, MERENGUE Y MÁS MERENGUE EN NUESTRA PRIMERA NOCHE EN SANTO DOMINGO
No quiero ni pensar lo que dirían mis amigos si es que regreso de un viaje al Caribe, habiendo pasado por República Dominicana, y sin tener dominado el baile más popular en ese país. Por supuesto, me refiero al Merengue, este ritmo caliente y muy contagiante que nos propone movernos por toda la pista de baile haciendo que nuestro cuerpo se divida en dos ritmos al mismo tiempo. Las piernas deben marcar el paso, mientras de la cintura para arriba las gracias deben ir a otro ritmo. Parece imposible pero es cuestión de agudizar el oído al momento de bailarlo y para aprender a bailar Merengue, necesitamos que la noche este inundada de este ritmo, en tal sentido recomiendo visitar la discoteca Guacara Taina, ubicada en Santo Domingo.
Había llegado a Santo Domingo en un vuelo barato de la aerolínea autorizada por este país y ya dentro del vuelo, había recibido las primeras referencias de este bar y discoteca. Me habían dicho que de ahí no podía salir sin ser un buen bailarín. Me gustó el reto y decidimos ir con mis amigos. La hora que nos indicaron fue las nueve de la noche, así que decidimos reunirnos en ele centro de la ciudad, tomar unos cuantos cócteles y llegar a la discoteca antes de las once de la noche. Al llegar vimos que era un local conocido y que la gente andaba en un promedio de 25 años, era perfecto para nosotros. La entrada nos costó algo de 300 pesos, un precio un poco alto, pero es justamente esto lo que hace que la mejor gente vaya a esta discoteca. Una vez dentro, nos ubicamos cerca de la barra como siempre y ordenamos unos tragos. Desde que llegamos hasta que salimos, el Merengue no paró de sonar, de rato en rato había una que otra Salsa y algo de Reggae, sólo lo suficiente como para recuperar el aliento que es lo que más se necesita para bailar más de dos o tres canciones de Merengue. Afortunadamente tuve la suerte de conocer a una hermosa lugareña quien me enseñó con esmerada paciencia el arte para dominar el merengue. Cuando hablo de paciencia, me refiero a más de dos horas de baile pero que valieron la pena. Fui puliendo mi estilo y logré alcanzar el promedio. El club tiene capacidad para 2000 personas así que no se quedará fuera, solo asegúrese de bailar mucho.
Una vez que salimos de la Guacara Taina, nos dirigimos a comer algo. No sabíamos dónde ir así que preguntamos a las personas que estaban fuera de la discoteca, lo bueno era que todos dominan el español y el inglés a partes iguales. Nos indicaron que deberíamos ir al Malecón. Pensamos que se trataba del nombre de un restaurante pero nos dimos con la sorpresa que era un verdadero Malecón en donde hay muchos locales donde se puede comer y beber durante toda la noche. Incluso en algunas fechas se realiza un festival de Merengue al aire libre y la gente baila libremente a lo largo del Malecón. Elegimos un buen lugar para sentarnos y disfrutamos de unos sándwiches. Realmente la pasamos muy bien en nuestra primera noche en Santo Domingo.
Siendo sincero, en la niñez nunca me gustó bailar. En los cumpleaños de primos y amigos era obligado a bailar dando pasos torpes al compás de los ritmo de moda. Hoy por hoy es todo lo contrario gracias a las experiencias en el Caribe. La danza es una forma muy agradable de conocer personas y de llenar el alma de alegría. Otras de las cosas que se pueden realizar, por ejemplo, luego de un día de playa en Punta Cana, es vivir la parranda que se arma de noche en el mismo lugar. De nada sirve ir al hotel a descansar, las energías para bailar salen de cualquier lado, teniendo en cuenta que es una gran oportunidad el haber tomado vacaciones. “Mucha fiesta” es lo que propagan los dominicanos para los visitantes. En las discotecas de la zona priman los tragos y la música de verdadero sabor latino. En un solo día se pueden visitar las discotecas que el cuerpo nos permita. Recomiendo La Punta, con chicas muy bonitas sirviendo tragos a los visitantes. En el Palladium los bartenders hacer acrobacias con las botellas y son todo un espectáculo en medio de la noche. Por otro lado, si uno ha estado disfrutando del sol de Bávaro, por la noche puede visitar uno de los establecimientos de fiesta más conocidos en todo el país: la discoteca Mangú. Cuenta con dos pisos que ofrecen música de géneros diferentes para públicos variados. En el piso superior suena con fuerza y excentricidad el techno y otros géneros electrónicos. En el piso inferior, pueden disfrutarse de bailes propios de Latinoamérica como el reggaeton, la salsa y la bachata; danzas que imprimen mucha sensualidad y anuncian que la noche, con unos tragos, será muy larga y divertida. Areito es otro rincón inolvidable. Los visitantes llegan en prendas ligeras porque con tanto baile el calor aumenta a cada minuto. Es todo un espectáculo como el que se ven en los programas de televisión. La gente, tanto dominicanos como extranjeros, se toman en serio el living la vida loca.
Si desea algo en extremo exótico, puede literalmente comportarse como un salvaje dios de la diversión en el Tropicana, ya que su establecimiento se encuentra ubicado dentro de una cueva natural, y los bartenders iluminan la noche escupiendo fuego por la boca, lo cual le da una ambientación tribal al lugar. Para conocer más lugares de este tipo, es sana costumbre hacerse muy amigo de los naturales del lugar. Ellos siempre están dispuestos a compartir su experiencia, recomendando lugares recónditos para visitar y pasarla bien en grupo.
La noche es progresiva y la magnitud de las cosas se da poco a poco. Normalmente el preámbulo de una gran noche es reunirse con un grupo de amigos en alguno de los bares que hay en cualquier lugar de República Dominicana. Durante una agradable conversación con amigos y amigas es bueno estar acompañados del ron, muy popular en todo el Caribe. Una hora aproximada para reunirse luego de un día de playa es las siete de la noche. Eso le habrá dado algo de tiempo para descansar del cansancio que provoca el mar. Si no gusta mucho del ron, puede ir con los amigos a los lugares llamados colmadones, lugares donde la cerveza se sirve sin límite en grandes vasos. Si quiere adoptar el lenguaje y la jerga dominicana, acérquese a la barra, mire muy serio al barman y dígale “dame una Fría”. De inmediato verá sobre la barra un vaso enorme y helado de cerveza dorada.
Muchos de los bares se encuentran siempre en zonas cercanas a los hoteles. Es ese el caso de Bávaro, en donde muchos huéspedes abarrotan los locales por el ron y la cerveza. Si tanta ingesta de líquido vital le provoca hambre, puede colmar su apetito en cualquier fastfood, como el Friday’s, por nombrar uno de ellos. Los rincones norteños de Santo Domingo no tienen muchos establecimientos para la ingesta de alcohol en la tranquilidad de una barra. Hay pocos bares, pero esto se compensa con gran cantidad de discotecas al natural, armadas en azoteas y que permiten el ingreso de aire fresco para una dura noche de baile. Los dominicanos pueden decirle cómo llegar los rincones coloniales de Santo Domingo. Una vez allí encontrará agradables lugares como el Drake´s Pub o el K-ramba. Por el flanco oriental, en La Romana, hay lugares imperdibles como Las Cañas de Casa de Campo, un bar que sirve uno de los mejores rones del el Caribe. Destaca también el Papa Jack. Si se encuentra al norte, pero orientándose un poco hacia el Este, el Café de París, ubicado exactamente en el cálido pueblo de Samaná. Ahora bien, no todas las ofertas de bares consisten en sentarse, beber y conversar. Si sus gustos para acompañar un vaso de cerveza son otros, puede buscar un lugar con música en vivo de todo tipo (normalmente bandas que tocan merengue). Las Palmas, el Merengue Bar y el Café Concierto Bachata Rosa son algunos de los locales diseñados especialmente para satisfacer al visitante con ritmos tropicales al natural. Muchos se animan a bailar y es un lugar muy simpático para conocer chicas. Dependiendo del hotel en que se hospede, averigüe si cuenta con un piano bar, ya que es muy normal que los hospicios ofrezcan espectáculos en vivo. Al aire libre existen las mismas posibilidades musicales si se pasa por la calle Veintisiete de Febrero, pero no es cosa de todos los días, así que procure ir los fines de semana. Todo pueblo y nación tiene diversas maneras de celebrar los fines de semana, haya o no haya una festividad en el calendario. Los niños salen a correr por parques o plazas, mientras que las parejas caminan siempre de la mano, dándole a cualquier lugar un ambiente característico. En el concurrido Malecón de Santo Domingo, sobre todo cuando el sol se oculta, suelen erigirse este tipo de situaciones tan apacibles. Ello debido a que muchos son atraídos por los espectáculos musicales en vivo y en plena vía pública, formando así un público fiel a los lugares abiertos y a la música con sabor latino. Es el recurso más sencillo para pasarla bien, ya que con los amigos, se pueden disfrutar de estos espectáculos hasta tarde sin pagar. Son conciertos gratuitos para público caribeño y visitante.
Ya hemos hablado suficiente de preámbulos. Luego de varios tragos en grupo, y de probablemente haber conocido nuevos amigos; la noche ha caído ya con más fuerza y ha sido suficiente de estar parado y sin moverse. Lo dionisiaco y hedónico en el espíritu de cada uno empieza a reclamar por diversión de ligas pesadas. Con suficiente cerveza ya se halla suficientemente desinhibido y con ánimos de hacer de esa noche, su Gran Noche. Es conveniente tener en cuenta las restricciones que ponen las discotecas. Sería desagradable llegar a la puerta y ser rechazados por los agentes de seguridad si uno desea ingresar con un atuendo no apropiado. Sucede en muchas discotecas: no polos, no shorts, no zapatillas. Claro que no todos los lugares son tan estrictos, porque el único objetivo de la noche es la diversión y ésta no puede verse mancillada por reglas y parámetros. Por suerte varias instituciones hoteleras poseedoras de pub’s y discotecas permiten el ingreso a sus instalaciones de personas que no necesariamente están hospedadas en él. De tal modo, la noche podría comenzar visitando la discoteca ubicada en el Hotel Meliá Santo Domingo. Aquí, el hotel permite el descontrol y el baile es más que entretenimiento. Es oportunidad de conocer personas con tremenda facilidad, sin importar barreras sociales. Del mismo modo, el Hotel Renaissance ofrece al público en general, la algarabía y pasión de su discoteca Jubilé, ambientada con motivos exóticos, como cocos y palmeras. La espectacularidad y libertad de la discoteca Neón colmará las expectativas de hombres y mujeres por ser un lugar apropiado para conocerse durante una pieza de merengue.
La magia de Puerto Plata también contagia con el espíritu de fiesta a los turistas. Aquí, los rincones de juerga son muy populares y son visitados día tras día por gente de todo el mundo. No es ninguna novedad ya que mucha gente aprovecha los vuelos baratos y con eso tiene asegurada, en lugares como Puerto Plata, la diversión a manos llenas. Para muestra de esta afirmación, son tres los lugares sumamente concurridos en este rincón del globo, específicamente en Playa Dorada. Aquí los grandes hoteles también se caracterizan porque además de ofrecer confort, tienen grandes discotecas que vale la pena mencionar. Estos tres lugares son la discoteca Andrómeda, de mucha concurrencia por sus tragos exóticos. Se ubica en el hotel Heaven´s Resort. Otro de los lugares, si es que usted está hospedado en el Paradise Resort, es la discoteca Crazy Moon, en donde la noche parece durar toda una eternidad, ofreciendo novedades a cada hora. Finalmente, si usted, luego de una tarde de placer en algún bar desea rematar la noche con merengue, visite Charlie´s, una discoteca de amplia trayectoria y reconocimiento por los cazadores de fiestas. Y así podríamos seguir hasta un aparente infinito mencionando discotecas caribeñas como Chavón, Copacabana, Nuevo Mundo Disco, el Mambo Disco Bar o el Copacabana. El tiempo sigue corriendo. Los viajes al Caribe están a la alcance de la mano. Tome la decisión y no sorprenderá que dentro de poco usted decida publicar en la red sus experiencias en esta magnífica zona en donde le provocará quedarse a vivir.
Desde hace algunos años, existe otro tipo de entretenimiento nocturno de gran envergadura. Se trata en la suerte, en cuales son las posibilidades de que usted gane o pierda, de que saque un número o no, de qué es lo que hay bajo sus cartas. Nos referimos al grandioso mundo del casino. Siempre y cuando usted entienda los casinos como un juego, podrá disfrutar de sus beneficios como entretenimiento. Perder es parte del juego, así que si sale con unos dólares menos tal vez no se sienta mortificado, ya que lo habrá disfrutado. Por ejemplo, el Renaissance Jaragua Hotel & Casino ofrece a sus huéspedes y público en general sus lujosas mesas y tragamonedas. La máquinas sortean día a día enormes cantidades de dinero a sus visitantes, que de manera compulsiva se divierten jalando la palanca de la suerte que podría hacerles ganar los pozos acumulados. El “777” es lo más esperado, sin embargo, las mesas de juego ofrecen un tipo de entretenimiento menos mecánico que el de andar metiendo monedas en una ranura. Los torneos de poker son la sensación de la noche al enfrentar a diversos adinerados por un pozo que crece con cada jugada. Muchos de ellos son doctos en el juego y no valoran tanto el dinero sino el ganar, habiendo descubierto los puntos débiles de sus oponentes, sus gestos delatores que revelan que tienen bajo sus cartas. Este popular juego es más que nada para ganarles a los demás y no tanto para ganarle al mismo casino. Si un visitante desea hacer esto puede jugar Blackjack. Es un juego donde hay más facilidad por socializar, sobre todo cuando el dealer (el repartidor de cartas) sobrepasa la cifra veintiuno y todos ganan. Se comparte el momento con lo demás. En este casino, mientras uno esté jugando, puede pedir lo que se le plazca. Es el beneficio para los jugadores, para que se sientan más cómodos. Si la partida de poker o el juego en el Crabs se pone candente, pedir un whisky a las rocas es una buena salida para relajar los nervios. Claro que si el viaje es familiar, hay que dejar a los niños en las habitaciones ya que como en todo casino se restringe la entrada a los menores de edad. Los casinos del Caribe, por otro lado, si moderan sus horarios de atención, de modo que en días normales atienden desde las cuatro de la tarde hasta las cuatro de la madrugada. Los fines de semana la atención se extiende hasta las seis de la mañana. Ahora ya se tiene un panorama de cómo es el casino del hotel Renaissance. Sólo le falta conocer veintinueve casinos más, y estos sólo en República Dominicana. Si usted es fanático del juego, podrá ver las distintas ambientaciones de cada casino y las presentaciones en vivo que cada uno ofrece para prolongar la noche.
El hedonismo, es decir, la cultura del placer, está ligado también a otro tipo de actividades más intelectuales. República Dominicana no sólo esta ligada a las fiestas y las playas, sino también al mundo del teatro y de la cultura. Si desea conocer como se desarrolla la dramaturgia en este país caribeño, se pueden disfrutar de montajes escritos por los mismos dominicanos, entre otras obras de cultura popular. Algunos de estos espectáculos son acompañados por la bella interpretación de la Sinfónica de República Dominicana en el Teatro de Bellas Artes, en el Teatro Nacional o en la Casa del Teatro. El trabajo actoral es impecable, de modo que conocer como es la interpretación escénica en este país es más que recomendable.
El mundo del cine también es otro pilar del entretenimiento en el Caribe. Si se habla de cine en esta zona del globo, de inmediato debemos pensar en Cuba, una verdadera meca del cine de calidad. No se trata aquí de blockbusters y grandes hits de taquilla, sino de películas que son analizadas con estudios semióticos por su importante valor a la cultura. El gran logro del cine cubano merece reconocimiento por sus importantes logros a pesar de no estar industrializado. La Escuela de cine de La Habana ha recibido a directores importantes de todo el mundo. Destacan los documentales que retratan la realidad cubana, por ejemplo, la película Suite Habana.