Mosaico cubano de actividades
Si está planificando unas buenas vacaciones, le recomiendo piense seriamente en un viaje a Cuba. Esta isla ubicada en el Caribe, tiene un sin número de destinos y actividades reservadas para usted. En esta isla confluyen el relax y el divertimento, la comodidad y hasta el amor. Generalmente son los propios habitantes de Cuba los que se acercarán a usted para ofrecerse como guías turísticos durante su permanencia en la isla. Los cubanos son gente muy amable y usted hará bien en aceptar su propuesta. Por ejemplo, es muy probable que se ofrezcan a llevarle en una excursión por Pico Turquino, pero atención, que necesitará estar en condición atlética para poder hacer esta subida sin inconvenientes y sin paradas. Otra actividad, además del senderismo, que se encuentra muy difundida en Cuba es la equitación para lo cual los mejores lugares se encuentran en las localidades de Bacanao y Trinidad. Por supuesto están los deportes acuáticos siempre presentes. Si usted es amante y practicante del surf, puede encontrar buenas playas en territorio cubano para practicar su deporte, pero le recomendamos que lleve su tabla propia pues no he visto que alquilen estas en la isla. En todo caso, puede adquirir una en un país vecino a la isla si es que su tour consiste en más destinos además de Cuba. Otros deportes acuáticos difundidos en la isla son el submarinismo que si presenta facilidades en cuanto a alquiler de aletas y snorkels, y la pesca que se hace a bordo de embarcaciones que se alquilan por un precio bastante razonable.
Hemos mencionado lugares importantes de Cuba que son recomendables. Sin embargo, como buen turista explorador es de rigor entender que hay lugares que son obligatorios en el itinerario de actividades. En Cuba, uno de estos lugares inolvidables es el Capitolio Nacional Su hermosa infraestructura fue realizada en el siglo diecinueve. Su extensión total rebasa los cuarenta y tres mil metros cuadrados. Su forma es predominantemente circular, y la simetría es importante para dar una sensación de completa estabilidad. Fue Eugenio Rayneri quien tuvo la gran responsabilidad de sentar las bases artísticas del lugar y el estilo de toda la construcción. Es de rescatar, como agregado turístico, que se para su construcción tuvieron que superarse muchas trabas de tipo económico, sin embargo, el ingenio de los cubanos de la época pudo más que la adversidad, y eso, es algo que los turistas miran con admiración al ver el Capitolio. La belleza reina en cada línea de la construcción. Cuenta con una sección llamada el Salón de los Pasos Perdidos, y otro llamado el Pórtico Central. Entre ambas secciones se levanta la cúpula del capitolio, que puede verse desde cualquier parte de la ciudad gracias a sus noventa y un metros de altura. A la cúpula, sobre todo por las mañanas, ingresan bellos rayos de luz entre sus ventanales. Es obvio que hay una tendencia por el estilo arquitectónico romano en toda la estructura. Lo primero que puede apreciar un turista que llegue al capitolio, es que en la puerta principal hay una escalera amplia, de más de cincuenta escalones. La vista es adornada ahí por dos esculturas hechas en bronce hechas por un artista italiano llamado Angelo Zanelli. Ambas esculturas representan cosas diferentes. Al lado izquierdo está la Imagen del Trabajo, y al izquierdo La Virtud. El Salón de los Pasos Perdidos lleva a los turistas por un área de cuarenta y ocho metros de largo. La parte superior del recinto está adornada de hermosas pinturas renacentistas y con incrustaciones de oro. Por otro lado, los finos decorados del suelo dejan maravillados a los visitantes que no paran mirar las cosas con admiración. Mármol traído de Italia durante la época da al capitolio un colorido muy fino. En el mismo salón, puede apreciarse también una enorme estatua metálica, del mismo artista autor de las obras en la entrada del Capitolio. A esta estatua se le conoce como La República. Actualmente, en la edificación funciona el Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente; así como también una entidad educadora conocida como el Instituto de Información Científica y Tecnológica. Los turistas pueden llegar al Capitolio, probablemente, cuando se este llevando a cabo alguna actuación o alguna exposición atractiva.
Otro lugar de rigor para las visitas de los extranjeros es la catedral de La Habana. En los alrededores de esta bella catedral suelen organizarse festejos y cenas populares, muchas veces con el patrocinio de famosos restaurantes. Admiradores del hombre de letras, José Lezama, se acercan a estos festivales, ya que el escritor solía visitar estos establecimientos de comida para después disfrutar de alguna tertulia. La catedral se ubica exactamente cerca al puerto de Carenas, al cual también se le conoce como Bahía de La Habana. Tenga en cuenta que a la Catedral también se le conoce como Plaza de la Ciénaga, aunque ya es un nombre desfasado. Ciertos elementos convierten a la Catedral de La Habana en una atracción que los visitantes miran con admiración. Por ejemplo, las obras artísticas que adornan sus paredes y algunas zonas del techo son de honorable mención. El autor de estas piezas es Juan Bautista Vermav. Dentro de la catedral puede apreciarse una pequeña capilla, llamada Nuestra Señora de Loreto. Es importante hacer mención de estos detalles, debido a que existe un grupo de turistas en el mundo dedicados a la búsqueda de construcciones religiosas, ya sea por un interés histórico, así como también como un acto de devoción a su religión. Inclusive, personajes no tan devotos, reconocen la calidad artística de las piezas hechas hace ya más de trescientos años. Ahora bien, a los inversionistas en materia de turismo a nivel mundial les interesará saber que en algunos salones de la Catedral de La Habana, se suelen celebrar desde hace unos dieciséis años, reuniones que conciernen a políticas relacionadas a la industria turística. Los visitantes pueden visitar la catedral en la mañana, cuando la luz del alba llena de claridad los rincones de la catedral. O tal vez, luego de almorzar en el establecimiento de comidas más reconocido de la isla, es decir, La Bodeguita del Medio, pueden hacer la digestión caminando por los pasillos del religioso edificio. Este mismo establecimiento puede que robe parte del público que va a la catedral. No es para menos, ya que se trata de una entidad de la cocina que desde hace más de sesenta años ha llenado de satisfacción culinaria a personajes emblemáticos de la historia mundial, entre artistas y escritores. Si usted lo desea, puede preguntar por la mesa en la que comió Ernest Hemingway, o por la mesa en la que Pablo Neruda comió un postre típico de Cuba. Por ello, este restaurante es un paraíso turístico, ello sumado a que si bien fue visitado por personajes reconocidos del pasado, es ahora visitado por famosos personajes de la actualidad, en especial aquellos ligados al mundo de lo intelectual y cultural. Y no se deje sorprender sólo por los personajes que alguna vez estuvieron allí. Recuerde que precisamente se encontrará usted en un restaurante, y lo adecuado es que pruebe las delicias típicas de Cuba que ahí preparan. Para empezar, y como aperitivo, se recomienda beber un Mojito en el bar que se encuentra en la primera planta. Esta bebida, que en otros lugares recibe el nombre de Cuba Libre, es obligatoria por tener como base la bebida principal de los países caribeños: el ron. Las experiencias en el recinto culinario son inolvidables por el ambiente intelectual. Una especie de juglares sazonan las tardes con cantos populares de Cuba.
Si en virtud de conocer los rincones más respetables de La Habana usted desea continuar su camino, es tiempo de pasar por la Plaza de Armas. En toda capital son las plazas un lugar emblemático de la historia de un país. En la actualidad, ciudadanos gustan de pasar las tardes en las plazas de sus capitales, ya que se congregan ahí los naturales de una nación y es grato la observación de los paisanos como de los visitantes. En la Plaza de Armas de la Habana esto se repite todos los días. Su belleza radica en los detalles, como por ejemplo, las bancas hechas de mármol, con adornos de la época que han permanecido hasta hoy. Además, la vista del perímetro resulta de sumo agrado ya que se constituye de muchas construcciones que también datan de la época colonial. Uno de los más rescatables y de gran interés histórico es el Palacio de los Capitanes Generales. Su fina decoración barroca es delicia de los historiadores que encuentran cada detalle sumamente atractivo. En el mismo palacio, se encuentra el conocido Museo de la Ciudad, de gran importancia por considerarse un compendio histórico del desarrollo de La Habana a través del tiempo, por medio de pinturas, esculturas, entre otras piezas artísticas, así como también sencillos objetos comunes que adquirieron valor a postereriori. El patio del museo alberga una vieja estatua del descubridor de América, Cristóbal Colón.
Otra actividad muy recomendada durante la estancia en Cuba, es el Carnaval de La Habana que se realiza en el mes de Julio. Los fines de semana, las calles del malecón son literalmente tomadas por los participantes del carnaval que utilizan vistosos atavíos y bailan al ritmo que propone el folklore de la isla. Otro evento al que tuve la oportunidad de asistir fue el Festival de Jazz de La Habana, un evento muy bien organizado con la presencia de reconocidos músicos y de valores nuevos que se perfilan como grandes músicos. Aquí se pueden escuchar excelentes fusiones de latin jazz. Días realmente inolvidables. Y para cerrar el año, nada como el Festival de Cine de La Habana. No dudo que se topará usted con más de una figura del cine mundialmente reconocida y que ha viajado a Cuba de incógnito. Se han expuesto gran cantidad de atractivos en todo el Caribe. Volar hacia estas tierras es darse oportunidad de llenar el alma con cultura y diversión. Volar al Caribe, es como volar al cielo.